Responsabilidad Social Corporativa en turismo o la estrategia de esconder cadáveres en el armario: el ejemplo de Sol Meliá
Jordi Gascón, 27 de marzo 2010. La imagen pública del sector turístico es paradójica. Se trata de un fenómeno nada inocuo que afecta a ecosistemas y desestabiliza sociedades. El estado español es un buen ejemplo. El turismo es uno de los principales factores del boom inmobiliario que recalentó la economía española hasta hundirla en la crisis, elevó el precio de la vivienda hasta empobrecer a buena parte de la población y favoreció la expansión de la corrupción municipal. A nivel medioambiental es un factor generador de estrés hídrico y energético, así como el causante de la destrucción de la costa mediterránea.
Pero, por otra parte, es difícil encontrar un sector empresarial con mejor prensa. De los fenómenos anteriormente señalados, el turismo pocas veces aparece como el culpable. Al tratarse de una industria multisectorial le permite que las posibles acusaciones recaigan sobre otros ámbitos como la construcción, que ha crecido en buena medida a su sombra. Así, la cementación del litoral no aparece como resultado del turismo, sino de las segundas residencias o de los puertos deportivos. Como si éstas no fueran infraestructuras turísticas. Los casos de "malas prácticas" que reciben atención por parte de los medios de comunicación mayoritarios, aún cuando son cada vez más numerosos, aparecen como casos concretos y aislados (el hotel de El Algarrobito, la corrupción del consistorio marbellí, el desarrollo inmobiliario en la Vall Fosca, etc.), sin vislumbrar que son resultado de un mismo modelo de desarrollo turístico insostenible que genera grandes beneficios a un determinado entramado empresarial hotelero-transportista-inmobiliario-financiero. Resultado de ello, el turismo ha estado y sigue estando invisibilizado para los movimientos sociales. Mientras que otros sectores, como el energético, el químico-farmacéutico, el agroindustrial, el financiero o incluso el textil han tenido que enfrentar campañas en su contra, el turismo presenta una cara amable que parece haberle exonerado hasta hoy de esta situación.
Turismo y movimientos sociales
El éxito de presentarse como una "industria sin humos" y soft en sus impactos ha favorecido que el sector dedique pocos esfuerzos a políticas de RSC. En los últimos años, no obstante, la cosa parece estar cambiando. Una de las corporaciones del sector más activas es Sol Meliá Hotels & Resorts, que empezó su internacionalización en la década de los 80 y hoy es la principal transnacional hotelera de capital español. Hace un par de años inició una ambiciosa campaña dirigida a mejorar su reputación empresarial.
Una de sus últimas y más llamativas bazas ha sido establecer acuerdos de colaboración con organizaciones sociales. El caso más sonado ha sido el convenio firmado en junio del 2009 con Intermón-OXFAM para la venta de productos de comercio justo en los establecimientos de la cadena hotelera. De este acuerdo se hizo eco la prensa especializada. El acuerdo no sólo se centraba en este tema, sino que abarcaba otros. Según reza la nota de prensa que distribuyó Intermón-OXFAM: "La compañía Sol Meliá y la ONG Intermón Oxfam han firmado un acuerdo marco de colaboración para poner en marcha una serie de iniciativas conjuntas que reforzarán su labor en el ámbito de la cooperación, la acción humanitaria, la sensibilización del comercio justo y actividades de soporte institucional".
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Fuente: Revista Pueblos












