COOPERACIÓN CON LOS PAÍSES EMPOBRECIDOS
Rol de nuestra organización en la cooperación con los países empobrecidos
CERAI contempla entre sus fines como organización, la cooperación con los países empobrecidos o cooperación internacional al desarrollo y así lo define en sus estatutos: “Promoción de la cooperación para el desarrollo sostenible en aspectos tales como sanidad, el medio ambiente, la educación, la igualdad de género, el turismo y la cultura en ambientes rurales de países en vías de desarrollo”.
CERAI, tiene, hoy por hoy, un espacio muy claro en el mundo de la cooperación española: el de ser una ONG especializada en desarrollo rural, agrícola y pesquero sostenible, bajo el enfoque de la soberanía alimentaria. Sobre este rol se basa nuestra “imagen diferencial” con relación a otras ONGs. Desempeñamos un papel poco concurrente con la mayoría de las ONGs españolas, que siguen siendo generalistas.
No obstante, hemos alcanzado altos niveles de colaboración con otras ONGs, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, con el objeto de ampliar nuestro ámbito de actuación o de mejorar nuestra eficacia sobre el terreno.
Partícipes de los procesos de transformación socioeconómica
Queremos poner en práctica nuestra misión y valores y ser uno de los actores de las acciones transformadoras de las sociedades en las que CERAI realice proyectos de cooperación. Perseguimos el fomento del desarrollo rural y agrario alternativos cuyo eje central es la asunción de poder por parte de los campesinos y campesinas y apoyamos los procesos que promocionen la soberanía alimentaria, el asociacionismo y la sostenibilidad de las sociedades campesinas en todos sus aspectos (ecológica, económica, social y cultural).
Nuestro principio director: la soberanía alimentaria
En consonancia con la misión de CERAI, el principio que dirige nuestras actuaciones de cooperación debe ser la “soberanía alimentaria”. Una soberanía ejercida desde la óptica de “lo local”, del respeto y defensa de las diversas culturas y tradiciones alimentarias existentes en el planeta.
Esta óptica de lo local conduce a priorizar, no sólo por razones ecológicas, sino también económicas, los sistemas de policultivo enfocados al mercado nacional y al apoyo a las economías campesinas, frente al monocultivo destinado al mercado internacional, dominado por las distribuidoras multinacionales.
La ciencia agroecológica marca los tres grandes ejes que guían nuestra actuación sobre el terreno:
a) Producción agropecuaria y pesquera sostenible
b) Comercialización asociativa de los productos y el incremento de su valorización en beneficio de los productores
c) Apoyo a la educación, a la formación y a la investigación agrarias enfocadas al servicio del campesinado pequeño y mediano y no de las grandes empresas del sector.












